En estos tiempos que corren nos hemos acostumbrado a cargar la pesada
mochila de la crisis a nuestras espaldas. Convirtiéndonos en seres
temerosos y resignados, que aceptan los vapuleos y chuleos que nos
llueven desde todos los flancos. Desde el jefe, al cliente, pasando por
los bancos, para llegar a los políticos, sindicatos y por encima de todo
y todos, los organismos, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo,
el Fondo Monetario Internacional, y los odiados MERCADOS.
Todos
suponen una fuente de amenaza, el posible ERE o peor aún el despido sin
paliativo, el impago de honorarios o de mercancías, el desahucio, los
recortes de todo tipo de servicios acompañado de subida de impuestos,
las protestas y huelgas desestabilizadoras, las medidas de ajuste
despiadadas impuestas con la arrogancia del que sabe que tiene la sartén
por el mango, osease, la pasta. Y como protagonista principal de este
melodrama, nuestra "querida prima" de riesgo.....
Es realmente un escenario duro y tétrico, un campo abonado para el pesimismo y el derrotismo.
Pero...,
y esa es mi propuesta, qué pasaría si desde hoy mismo, desde ya,
comenzaramos a creer firmemente en las posibilidades de España, como un
país que tiene mucho que ofrecer, mucho que decir en los próximos años, y
que simplemente está sufriendo un duro reajuste. Un derribo de sus
estructuras añejas y desfasadas, para volver a construirse desde unos
cimientos más sólidos y reales.
Y si esa famosa frase " las crisis
son siempre una oportunidad", no fuera sólo una cita bonita, un bálsamo
de esperanza, y fuera el resultado